Homenaje al 'Temo'
Cuauhtémoc y su turbio homenaje
Una liga con más de un caso de multipropiedad, que no castigó
ejemplarmente a un dueño de club que borracho agredió al director de arbitraje
y con una amplia lista de irregularidades, ahora está por admitir que un
presidente municipal de 43 años participe en un partido oficial de la jornada
9. ¿En cuál competencia que se diga seria se permitirían este tipo de
atropellos?
La melancolía se apropió de los americanistas al
ver nuevamente a Cuauhtémoc Blanco, su último gran ídolo, vestir nuevamente la
playera azulcrema. En general, el homenaje al formado en Tepito ha emocionado a
la mayoría de los mexicanos aficionados al futbol. Quizás es uno de los mejores
jugadores en haber portado la camiseta de la selección nacional; con goles
determinantes en eliminatoria; figura en el título de México en
Confederaciones; y con postales inolvidables en los Mundiales.
Pero a qué costo es válido este romanticismo por
no querer desprendernos de nuestros héroes futbolísticos. Y es que el concepto
de la Liga MX era darle seriedad a un torneo que no lo tenía, instaurar
protocolos e incluso establecer un código de ética para todos los involucrados.
Sin embargo, me pregunto si es ético un registro extemporáneo y aparte con un número en el dorsal
inválido; o si es correcto que el alcalde de Cuernavaca disponga de
protección del ejército para compromisos personales.
Históricamente el América ha estado ligado a las
suspicacias de lo lícito de sus triunfos, a veces justificadas y en otras no. Y
lo que pase en el Estadio Azteca seguramente no será la excepción. Imaginemos
una actuación sobresaliente de Blanco, increíble, el toque nunca se pierde
dirán algunos, pero no faltarán las voces que afirmen que Morelia era parte del
guión.
Además sentará un precedente para cuando otro
equipo requiera el "favor" de incluir jugadores fuera del periodo de
traspasos. El código de ética seguirá siendo pisoteado y la liga exhibirá su
ausencia de nuevos ídolos generados en las canteras. Sin duda el "Cuauh" merecía otro reconocimiento, acorde a lo que le dio a la institución de las Águilas, en fin.
Mientras al último emperador Azteca le quemaron
sus pies en el final de sus días, parece que los pies del último emperador
americanista quemaran la Liga MX en el final de su carrera.

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