La Máquina de Boy

¿Ilusión azul?

¿Cuántas veces hemos escuchado la frase de que Cruz Azul promete esta temporada? Y ahora con la dirección de Tomás Boy no es la excepción. Tras un inicio titubeante en el que los cementeros no terminaban por redondear los partidos, cada vez se ve más asentada la idea futbolística que el Jefe quiere plasmar en sus dirigidos. Así la proyección que tiene la Máquina para este torneo comienza a generar una palabra que los aficionados dudan en mencionar: ilusión

Luego de nueve jornadas se posiciona como la mejor ofensiva del campeonato con 19 anotaciones, encabezadas por las 6 dianas de Jorge Benítez, quien es uno de los mejores atacantes de la Liga MX, aunque aún es infravalorado por gran parte de los medios locales. Sus movimientos en diagonal, su capacidad de recortar a máxima velocidad y su definición en constante mejora, lo hacen un peligro incesante para las defensivas, y que hace todavía más incompresible que Sergio Bueno lo tuviera relegado a jugar en inferiores.

Además Cruz Azul es el ataque que menos disparos a puerta requiere para conseguir un tanto, promediando 6.5 remates para un gol. En parte gracias al múltiple repertorio de mecanismos ofensivos con el que cuenta. Guerrón y Joao son dos jugadores desequilibrantes, que tanto pueden explotar las bandas también habitúan desbordes hacia el interior por los espacios que generan la incorporación de los laterales. Su presencia impacta tanto al ataque como limitando que sus marcadores se sumen a buscar el marco celeste.

Complementando lo vertiginoso de estas piezas, se suman Víctor Vázquez y Aldo Leao por el centro. El español cuenta con una visión superior al promedio, encuentra pases en espacios que sólo él observa. Por su parte el colombiano le da sentidos a todos los balones que pasen por sus pies, generalmente toma la mejor decisión y eso permite que el equipo continúe posesiones que a la postre se materialicen en situaciones de peligro.

Rafa Baca ha servido como el sostén de la maquinaria, con coberturas oportunas y presionando con la intensidad que exige el Jefe. Mientras que Chaco ha adquirido el rol que sus condiciones y su mística le permiten: ser el revulsivo cuando se estanque el funcionamiento

Pero quedan muchos aspectos por pulir. Ganar como local es uno de ellos, cuatro empates y sólo una derrota es su marca fuera del Estadio Azul. La defensiva falta por solidificarse, ya que es la número 12, aunque cuatro de sus 14 goles recibidos llegaron desde los once pasos. Esto también incluye que el Maza no sea expulsado una vez más.

La Máquina promete, sí, al menos hasta ahora. Lo interesante es que no ha llegado a su techo de su potencial, el cual podría arribar en la recta final de la temporada regular y explotar en la liguilla, momento en el que este equipo pocas veces deja ver su mejor versión. 

Ningún seguidor cementero se apresurará a decir, pero el Cruz Azul ilusiona.


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